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La micología médica: nuevas opciones de tratamiento contra enfermedades fúngicas

Introducción

La micología médica se encarga del estudio de los hongos patógenos y de las enfermedades fúngicas que pueden afectar a humanos y animales. Estas enfermedades son cada vez más frecuentes debido a diversos factores como el aumento de la población inmunocomprometida, la globalización, el cambio climático y el uso indiscriminado de antibióticos. Por esta razón, es necesario contar con nuevas opciones de tratamiento contra estas enfermedades. En este artículo se describen las últimas tendencias en el tratamiento de enfermedades fúngicas.

Características generales de los hongos

Los hongos son organismos eucariotas que se caracterizan por tener una pared celular compuesta por quitina y glucanos. A diferencia de las bacterias, los hongos son células más grandes y complejas. El metabolismo de los hongos es heterótrofo, lo que significa que requieren una fuente de carbono orgánico para crecer y reproducirse. Los hongos pueden ser unicelulares (levaduras) o multicelulares (mohos). Algunos hongos son saprofitos, es decir, obtienen su alimento de materia orgánica muerta, mientras que otros son patógenos y causan enfermedades fúngicas en humanos y animales.

Clasificación de las enfermedades fúngicas

Las enfermedades fúngicas se pueden clasificar en superficiales, subcutáneas, sistémicas e oportunistas. Las enfermedades superficiales afectan a la piel, el cabello y las uñas, y son causadas por hongos dermatofitos y candidiasis. Las enfermedades subcutáneas afectan a los tejidos subcutáneos y son causadas por hongos como Sporothrix schenckii y Fonsecaea pedrosoi. Las enfermedades sistémicas son aquellas que afectan a órganos internos y pueden ser peligrosas para la vida. La aspergilosis, la candidiasis invasiva y la criptococosis son enfermedades sistémicas causadas por hongos. Las enfermedades fúngicas oportunistas afectan a las personas con sistemas inmunitarios debilitados y son causadas por hongos que normalmente no son patógenos, como Aspergillus fumigatus y Candida albicans.

Tratamiento de las enfermedades fúngicas

El tratamiento de las enfermedades fúngicas depende del tipo de infección, la gravedad y la respuesta del paciente. Los medicamentos antifúngicos se dividen en dos categorías: los fármacos que afectan la síntesis de la pared celular de los hongos y los fármacos que alteran la función de la membrana celular de los hongos.

Fármacos que afectan la síntesis de la pared celular de los hongos

Los medicamentos que afectan la síntesis de la pared celular de los hongos tienen como objetivo interferir en la síntesis de quitina, glucanos y mananos de la membrana celular del hongo. Estos medicamentos incluyen el caspofungin, el micafungin y el anidulafungin. Estos fármacos son efectivos contra las infecciones fúngicas sistémicas, pero no son tan eficaces contra las infecciones superficiales y subcutáneas. El caspofungin es muy útil en el tratamiento de la aspergilosis y la candidiasis invasiva y no tiene efectos secundarios graves. Sin embargo, los pacientes pueden experimentar dolor abdominal, náuseas y fiebre.

Fármacos que alteran la función de la membrana celular de los hongos

Los fármacos que alteran la función de la membrana celular de los hongos tienen como objetivo alterar la estructura y la composición de la membrana celular del hongo. Estos medicamentos incluyen el fluconazol, el itraconazol, el voriconazol, el posaconazol y el anfotericina B. Estos fármacos son eficaces contra las infecciones superficiales, subcutáneas y sistémicas, pero pueden tener efectos secundarios graves. El fluconazol es muy útil en el tratamiento de la candidiasis, la criptococosis y la candidiasis esofágica. El itraconazol se utiliza en el tratamiento de la esporotricosis y la coccidioidomicosis. El voriconazol es muy efectivo en el tratamiento de la aspergilosis invasiva. El posaconazol se utiliza en el tratamiento de las infecciones fúngicas oportunistas y es muy efectivo contra la aspergilosis y la mucormicosis. La anfotericina B es uno de los medicamentos más eficaces contra las infecciones fúngicas sistémicas, pero puede tener efectos secundarios graves como nefrotoxicidad y tromboflebitis.

Nuevas opciones de tratamiento contra las enfermedades fúngicas

La resistencia a los medicamentos antifúngicos ha aumentado en los últimos años, por lo que es necesario desarrollar nuevas opciones de tratamiento contra las enfermedades fúngicas. A continuación se describen algunas de las nuevas terapias contra las infecciones fúngicas:

Vacunas antifúngicas

Las vacunas antifúngicas tienen como objetivo estimular la respuesta inmunitaria del cuerpo contra los hongos y prevenir la infección fúngica. Actualmente, se está investigando el desarrollo de vacunas para la candidiasis y la aspergilosis.

Fármacos combinados

El uso de fármacos combinados puede ser una opción para tratar las infecciones fúngicas resistentes a los medicamentos. Se ha demostrado que la combinación de anfotericina B y flucitosina es efectiva en el tratamiento de la criptococosis y la candidiasis.

Terapia de células T

La terapia de células T se basa en la utilización de células T específicas para la eliminación de los hongos. Esta terapia se ha utilizado en el tratamiento de la aspergilosis invasiva y ha demostrado ser efectiva en algunos pacientes.

Uso de inhibidores de la señalización fúngica

Los hongos utilizan señales químicas para comunicarse entre sí y para crecer y proliferar en el cuerpo del huésped. Los inhibidores de la señalización fúngica tienen como objetivo bloquear estas señales y prevenir la propagación de la infección fúngica. Actualmente, se están investigando nuevos inhibidores de la señalización fúngica para el tratamiento de la candidiasis y la aspergilosis.

Conclusiones

Las enfermedades fúngicas son un problema de salud pública cada vez más importante debido al aumento de la población inmunocomprometida y a la resistencia a los medicamentos antifúngicos. Por esta razón, es necesario contar con nuevas opciones de tratamiento contra estas enfermedades. Las vacunas antifúngicas, los fármacos combinados, la terapia de células T y los inhibidores de la señalización fúngica son algunas de las nuevas terapias que se están desarrollando para tratar las infecciones fúngicas. Es importante seguir investigando en este campo para poder prevenir y tratar eficazmente las enfermedades fúngicas.