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El virus de la varicela y su relación con el herpes zóster

El virus de la varicela y su relación con el herpes zóster

La varicela es una enfermedad infecciosa muy común en la infancia que suele manifestarse con fiebre, erupciones en la piel y ampollas llenas de líquido. Se trata de una enfermedad benigna y autolimitada que suele resolverse en unos pocos días. Sin embargo, el virus que la causa, el virus varicela-zóster (VZV), queda latente en el cuerpo del huésped y puede reactivarse años después, dando lugar a otra enfermedad llamada herpes zóster.

En este artículo hablaremos sobre el virus de la varicela y su relación con el herpes zóster, profundizando en los mecanismos de infección, la epidemiología y la prevención de ambas enfermedades.

Mecanismos de infección

El VZV es un virus perteneciente a la familia Herpesviridae, que también incluye al virus del herpes simple y al virus Epstein-Barr, entre otros. Se trata de un virus de doble cadena de ADN que infecta de forma específica a los humanos. La infección se produce por inhalación de gotas de saliva o de secreciones respiratorias de una persona infectada o por contacto directo con las vesículas de la piel de alguien que tenga varicela o herpes zóster.

Una vez que el virus entra en el cuerpo, se replica en los ganglios nerviosos sensoriales y se transporta por los axones hacia la piel, donde produce las vesículas características de la varicela. En algunas personas, el virus queda latente en los ganglios nerviosos y puede reactivarse años después, dando lugar al herpes zóster.

Epidemiología

La varicela es una enfermedad muy común en la infancia y suele afectar a los niños entre 1 y 14 años. Es muy contagiosa y se propaga con facilidad en los ambientes cerrados como las escuelas y las guarderías.

La mayoría de los pacientes se recuperan sin complicaciones en unos pocos días, aunque en algunos casos se pueden desarrollar complicaciones como neumonía o encefalitis. En la actualidad, existe una vacuna contra el virus de la varicela y se recomienda su administración a todos los niños a partir de los 12 meses.

El herpes zóster, por su parte, es menos común pero más frecuente en personas mayores de 50 años. La reactivación del virus se produce en individuos que han pasado la varicela en el pasado y se estima que hasta un tercio de la población que ha padecido varicela desarrollará herpes zóster en algún momento de su vida.

Prevención

La prevención de la varicela se basa en la vacunación y en medidas de higiene básicas como el lavado de manos y la limpieza de superficies y objetos de uso común. La vacuna de la varicela es segura y eficaz y se recomienda a todos los niños a partir de los 12 meses.

La prevención del herpes zóster se basa en la detección temprana de los síntomas y en el tratamiento con antivirales como el aciclovir. También se ha desarrollado una vacuna específica para el herpes zóster, que se recomienda a los mayores de 50 años.

En conclusión, el virus de la varicela es responsable de una enfermedad común en la infancia pero que puede tener complicaciones graves. Además, la reactivación del virus años después puede dar lugar a otra enfermedad llamada herpes zóster. La prevención de ambas enfermedades se basa en la vacunación y en medidas de higiene básicas, así como en el uso de antivirales en el caso del herpes zóster.